Dedicada a los docentes

Revista Digital de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas, un proyecto de la Conferencia Episcopal de Bolivia.

martes, 5 de septiembre de 2017

ESTRATEGIAS PARA ENFRENTAR LA DISLEXIA EN EL AULA



- Se identifica como una dificultad en los procesos de lectura y escritura. También afecta a la forma de aprender y procesar la información. Con frecuencia se diagnostica de manera incorrecta al confundirla con una baja autoestima.


Fuente: Redacción "Diálogo Educativo".
Una producción de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas 

La psicóloga y pedagoga Celia Rodríguez Ruíz alerta sobre las consecuencias que se derivan cuando la dislexia no es tratada de manera adecuada. En su blog educa y aprende desmenuza el problema desde una perspectiva educativa.
Para Rodríguez Ruíz, la dislexia “es una dificultad de aprendizaje de tipo específico y causas neurológicas que se manifiestan con una dificultad, retraso o complicación en el aprendizaje de la lectura y la escritura”. La pedagoga revela que, detrás de esta dificultad para la lectoescritura, el estudiante también padece problemas en el proceso de aprendizaje como la concentración, la expresión o la memoria.

Se acusa a los niños disléxicos de carecer de inteligencia, reconoce María del Rosario Márquez Brenes, pedagoga especializada en educación de primaria. Matiza, sin embargo, que estos niños tienen una inteligencia y una capacidad de aprender completamente normal, incluso, en algunos casos, hasta por encima de la media.


Los especialistas valoran la importancia de detectar adecuadamente el 
problema para aplicar metodologías de aprendizaje adecuadas. No se debe estigmatizar al niño por las dificultades, iniciales, en la lectoescritura.

La detección temprana se considera clave para cualquier tratamiento. Fundamentalmente, explica Rodríguez Ruíz, la dislexia responde a un “problema neurobiológico que puede afectar a las formas de procesar la información; es decir, puede repercutir en el modo de aprendizaje del niño”. 


PAUTAS PARA DETECTAR LA DISLEXIA



La dislexia no siempre es fácil de reconocer, dado que sus manifestaciones pueden ser muy variadas dependiendo de cada persona y de la etapa de desarrollo en la que nos encontremos. Celia Rodríguez Ruíz, pedagoga y psicóloga infantil, presenta algunos indicadores para una adecuada observación.

Conocer los signos que pueden alertar de la dislexia en las diferentes etapas del desarrollo, servirá de gran ayuda para reconocerla y actuar frente a las dificultades de aprendizaje que implica.

·             Signos para detectar la dislexia en niños y niñas de 3 a 5 años

o   En cuanto a su lenguaje oral se percibe una adquisición tardía del lenguaje (aprenden a hablar tarde), un nivel de comprensión del lenguaje inferior a otros niños y niñas de su edad, poco vocabulario y dificultades para expresarse oralmente, confusión entre palabras que suenan parecido, así como sílabas o letras de sonido similar, inversiones de fonemas (cambia el sonido de letras en la palabra), dificultades para pronunciar determinadas letras.

o   En cuanto a la lectura y la escritura, el lenguaje escrito se presentan dificultades para aprender a escribir su nombre y reconocerlo, dificultades para asociar el sonido con la letra correspondiente, también para aprender secuencias (abecedario, días de la semana, etc).

o   Además se observa otras características como problemas de lateralidad (dificultades para distinguir entre la izquierda y la derecha), falta de concentración, gran variabilidad (días en los que las tareas salen a la perfección y días en los que es imposible hacer nada).

·             Signos para detectar la dislexia en niños y niñas de 6 a 9 años.

o   En cuanto al lenguaje oral, siguen teniendo dificultades para la comprensión y la expresión en relación con otros niños y niñas de su misma edad. Además su vocabulario es pobre.

o   En cuanto a la lectura y la escritura presentan un mayor nivel en compresión y expresión verbal que leída o escrita, cambian el orden de las sílabas al escribir y al leer, escritura en espejo, a menudo mezclan mayúsculas y minúsculas, su velocidad lectora es lenta en comparación con otros de su edad, cometen muchas faltas de ortografía y tienen grandes dificultades con los acentos, lectura mecánica y monótona, suelen confundir palabras cuando leen, son muy lentos cuando escriben o leen.

o   También se presentan dificultades en la orientación espacial y la lateralidad, parecen despistados y a menudo presentan falta de atención y concentración, su rendimiento en asignaturas y tareas lingüísticas es significativamente inferior al de otras asignaturas o tareas, les cuesta aprender otras lenguas

·             Signos para detectar la dislexia en niños y niñas de 9 a 12 años.

o   En cuanto a su lenguaje oral siguen teniendo dificultades, sobre todo para expresarse con precisión, suelen confundir tiempos verbales, y no disponen de suficiente vocabulario.

o   En cuanto a la lectura y la escritura, siguen siendo lentas y mecánicas, con grandes dificultades para comprender los textos escritos y para expresarse de manera adecuada, alteran o cambian el orden de las letras, tienen dificultades con las faltas de ortografía y los acentos, etc.

o   Además muestran otras dificultades para aprender lenguas extranjeras y para aprender mediante textos escritos. Suelen ser desorganizados, les cuesta seguir instrucciones y su capacidad de concentración es escasa, muestran desmotivación hacía las tareas escolares, con frecuencia tienen baja autoestima, dedican mucho tiempo a sus tareas y pueden llegar a tener estrés, frustración, etc.

·             Signos para detectar la dislexia a partir de los 12 años.

o   A partir de los 12 años, el estudiante presenta un perfil similar a la etapa anterior, destacando su escritura desorganizada, elevadas faltas de ortografía, lectura mecánica y sin comprensión del mensaje, apatía hacia sus estudios, etc.


El problema de la dislexia pasa desapercibida con demasiada frecuencia. Los estudiantes asumen como normal un comportamiento que les resulta dificultoso. Nadie detecta que el problema de aprendizaje que sufren se debe a una forma diferente de registrar la información y no a un proceso más lento de comprensión. Poco a poco, está brecha se va ampliando y se encasilla al estudiante en un perfil conflictivo. Un diagnóstico erróneo daña la autoestima del estudiante al mostrarlo como inferior a los demás compañeros.


María del Rosario Márquez Brenes sugiere diversas actividades para revertir 
esta dificultad del aprendizaje. “El entrenamiento sensomotor es un tipo de educación neuropsicológica que se centra en el desarrollo de las habilidades funcionales de la unidad cerebral de regulación que controla la atención, inhibición, discriminación y organización sensorial” explica la experta.   

En la actualidad, se disponen de múltiples juegos pedagógicos diseñados para desarrollar las habilidades sensomotoras para facilitar un aprendizaje más avanzado.

Otra dinámica sugerida por Márquez se centra en el entrenamiento visual. Para ello, se proponen ejercicios como emparejar letras o palabras, asociar letras con sonidos o discriminar palabras incorrectas en contextos narrativos. Estos ejercicios alientan el aprendizaje en virtud de elementos asociativos.

El trabajo auditivo es otro componente del entrenamiento que se propone. Los ejercicios de audición despiertan mecanismos multisensoriales, fundamentales para entender la realizad asociativa de la lectoescritura.



Los expertos consideran que el trabajo más complejo se centra en la lectura. El estudiante sufre en la relación asociativa símbolo sonido. En esta etapa del desarrollo académico se marcan las diferencias sustanciales respecto a los compañeros. Para los expertos, acudir a juegos como forma de asentar las relaciones asociativas suponen un aliento importante para el estudiante y ayudan a minimizar la idea de inferioridad que se podría padecer.

El factor motivacional es clave en el entrenamiento para los estudiantes con problemas de dislexia. Reducir los niveles de ansiedad y estimular al estudiante mediante historias y cuentos que despierten su imaginación permite el refuerzo positivo que aliente el trabajo terapéutico en el estudiante.

Ante todo, recuerda, resulta necesario crear un ambiente agradable de trabajo para aplicar las diversas técnicas de recuperación propuestas. El docente incide constantemente en la normalidad de los ejercicios y, de modo cuidadoso, evitar cualquier sensación de rechazo al estudiante.

Finalmente, los padres de familia se constituyen como la pieza fundamental en cualquier dinámica de entrenamiento. Desde el contexto de hogar transmiten una sensación de orden que dote de seguridad al niño.


LA CARA OCULTA DE LA DISLEXIA

La dislexia se presenta como una dificultad en la lectura y escritura, un problema para asociar adecuadamente los símbolos ortográficos y su pronunciación. Detrás de esta dificultad, se generan diversos trastornos mayores que afectan al adecuado desarrollo del estudiante. Celia Rodríguez Ruiz, psicóloga y pedagoga, sintetiza algunos de los problemas que se esconden detrás de la dislexia.

·             Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Es un trastorno de tipo neurobiólogo que se caracteriza por una triada de síntomas: hiperactividad, falta de atención e impulsividad, cuya concurrencia e intensidad pueden variar de una persona a otra. Cuando la dislexia aparece unida a un TDAH, las dificultades asociadas a la dislexia se incrementan, ya que le costará centrar la atención. En estos casos es fundamental intervenir en ambas tipologías de síntomas.

·             Trastorno del Cálculo y trastornos específicos de la lectura. Este tipo de trastornos se manifiestan como una dificultad específica para el cálculo y los números o para la ortografía y la grafía. Normalmente aparecen asociadas con la dislexia, en una mezcla de síntomas no siempre fácil de delimitar. En estos casos es muy importante prestar atención a las dificultades concretas en cada caso y elaborar un plan de intervención centrado en las mismas.

·             Trastornos relacionados con la lateralidad, coordinación y organización espacial. A menudo los estudiantes con dislexia tienen lateralidad cruzada lo que provoca a su vez una falta de coordinación, y dificultades en los procesos de orientación espacial. Es decir les cuesta diferenciar entre la izquierda y la derecha, situarse en el plano y suelen ser torpes coordinando, por eso la escritura suele ser torpe y desorganizada.

·             Trastornos emocionales y conductuales. Este tipo de trastornos están relacionados con el malestar que puede manifestar el niño o niña con dislexia, como interpreta sus dificultades, como se siente con respeto a las mismas. A menudo, estos niños y niñas son etiquetados de vagos, torpes, sin interés, lentos; cuando hacen realmente grandes esfuerzos por aprender al ritmo esperado, sin obtener resultados. Es por ello que poco a poco se genera un malestar emocional que les va minando por dentro puede afectar a su autoestima, confianza. Como consecuencia pueden aparecer problemas de conducta.


Fuente: Redacción "Diálogo Educativo".
Una producción de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas 

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