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Revista Digital de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas, un proyecto de la Conferencia Episcopal de Bolivia.

martes, 27 de octubre de 2015

200 años con Don Bosco: "Ser educadores que evangelicen es un don"



Papa Francisco recuerda la figura de San Juan Bosco en el bicentenario de su nacimiento. En la carta enviada a la comunidad salesiana, pide un esfuerzo a los educadores para fortalecer la educación cristiana. También hace un llamado para que nos acerquemos a los jóvenes en sus nuevos contextos de relacionamiento social.

Para Bergoglio, la educación se ha convertido en una prioridad para la Iglesia. Con motivo del bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco ha dedicado una carta a la comunidad salesiana. Felicita a esta congregación por el trabajo que desempeñan en la educación, al mismo tiempo que resalta las urgencias actuales en dicha materia.

Destaca la figura de San Juan Bosco como una persona entregada y comprometida con sus estudiantes. Francisco recupera parte de las enseñanzas salesianas para  reafirmar la trascendencia de la labor educativa. "Yo por vosotros estudio – manifestaba San Juan Bosco -, por vosotros trabajo, por vosotros vivo, por vosotros estoy dispuesto incluso a dar la vida”.

En la actualidad, la labor educativa que realiza la comunidad salesiana se extiende por más de 130 países. La petición del Papa se centra en un llamado para que reaviven “la creatividad carismática dentro y más allá de vuestras instituciones educativas”.


El mensaje del Papa Francisco también se extiende a todos los que trabajan en el área de la educación y formación de jóvenes. Alienta a todos los formadores para que se conviertan en “educadores que evangelizan”, pues esta labor es un don de gracia.

Recordando la figura de San Juan Bosco, el Santo Padre retoma dos líneas de acción prioritarias en la educación. Por un lado, la necesidad de educar desde la visión cristiana del ser humano y extender este ejercicio más allá de las aulas escolares. Por otro lado, enfocar las actividades de formación en los niños y jóvenes, impulsando las actividades del voluntariado social.

Los cambios y los avances tecnológicos han afectado a las formas de relacionamiento social. Los jóvenes son los más adeptos a la tecnología, pues han descubierto en ella una forma de interacción dinámica. Se identifican con este espacio de conectividad.


La pastoral juvenil también tiene que adaptarse a estos cambios. Los adultos están llamados a acercarse a las tecnologías. Incluso, Francisco invita a que aprendamos “el lenguaje de los nuevos medios de comunicación y redes sociales que plasma en profundidad los códigos culturales de los jóvenes”.
Los formadores acompañan y ayudan a los jóvenes en la “búsqueda de síntesis entre la fe, la cultura y la vida”; ser compañía en esos momentos en los cuales los jóvenes deben tomar las decisiones más difíciles de la vida.


LA EDUCACIÓN COMO MODO DE VIDA


Hablar de San Juan Bosco es sinónimo de hablar de educación. Su vida y su obra suponen un compromiso permanente con la formación humana y profesional de la juventud.

El mismo, en su etapa de formación, recorría casi 10 kilómetros diarios para acudir al liceo de Chieri a estudiar para sacerdote. Don Bosco, como también era conocido, abrazó la causa de los niños desamparados y sin acceso a la educación como su misión de vida. En 1942 fundó el oratorio San Francisco de Sales destinado a la atención y educación de estos niños. Fue el inicio de la orden salesiana.

La propuesta educativa que propaga San Juan Bosco se sustenta en la formación complementaria. La educación escolar se complementa con la capacitación en diversos oficios prácticos, y este proceso sostenido con la vivencia de los valores de vida cristianos.

Don Bosco denominó “sistema preventivo” a su sistema educativo, el arte de educar en positivo. La relación entre educador y estudiantes propone un acompañamiento intenso. La convivencia ayudará a prevenir el castigo, la deserción y el abandono. La educación, por tanto, se perfila como la salida sustentable para los niños marginados.
Los principios educativos salesianos alientan la formación de la persona en su totalidad: cuerpo, corazón, mente y espíritu. En palabras de Don Bosco de "hacer que los jóvenes crezcan desde dentro", apoyándose en su libertad interior, venciendo condicionamientos y formalismos exteriores. El centro del proceso formativo es el niño enfocando su crecimiento en el fortalecimiento de su libertad responsable. Es una enseñanza para la vida. Fruto de eso, muchos centros incorporan los talleres de formación profesional como complemento a la educación sistémica.
El sistema preventivo genera un clima de estudio amable, agradable e integral. La escuela provoca lo mejor de cada niño, consolida los hábitos saludables para que actúe siempre en el marco de la libertad responsable. La formación escolar asume como objetivo la preparación para la vida. La enseñanza de una profesión se convierte en parte del proceso educativo.


San Juan Bosco resume en tres puntos su proyecto educativo:

1.    Necesidad de escuela y trabajo para desarrollar sus potencialidades.

2.    Necesidad de ser jóvenes, es decir de gozar de un clima de familia en el que puedan sentirse acogidos, importantes, protegidos, amados, gozar de su tiempo y de una oportunidad de juego y diversión.

3.    Necesidad de encontrarse con Dios, para descubrir su propia dignidad de Hijos de Dios y el sentido mismo de su vida.



Fuente: Redacción "Diálogo Educativo"

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