Dedicada a los docentes

Revista Digital de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas, un proyecto de la Conferencia Episcopal de Bolivia.

viernes, 22 de mayo de 2015

Diálogo Educativo, Edición de mayo


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NUESTROS TEMAS

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- Los problemas de comunicación en el aula: cómo superarlos.

- Internet es la nueva autopista de la educación: cómo subirse a este nuevo paradigma.

- El Vaticano crea una red de escuelas para transformar la educación en el mundo.

- Como se puede desarrollar la creatividad dentro del aula

- Aprenda a sacarle mayor provecho a los trabajos en grupo.

- El docente es clave en la mejora de la educación en América Latina, pero el más descuidado.

- Descubra cómo están transformando la educación los jesuitas en España.
- Es clave evaluar las competencias al momento de verificar el aprendizaje.






martes, 19 de mayo de 2015

Cómo desarrollar verdaderos emprendedores desde el aula



El perfil de emprendedor se ha consolidado como una de las competencias más buscadas por la sociedad moderna. Se identifica como emprendedor a la persona capaz de innovar y gestar proyectos de desarrollo, promover negocios propios y gozar de iniciativa para impulsar nuevas oportunidades de vida. Sintetiza las cualidades de líder desde una perspectiva propositiva y productiva.

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“Desarrollar capacidades y habilidades emprendedoras -  considera Francisco Barredo, Director del Centro Europeo de Empresas e Innovación en España – es una forma de caminar hacia una sociedad más competitiva, con más talento y con mayores posibilidades en un entorno cada vez más globalizado”. El contexto empresarial ha requerido, durante mucho tiempo, perfiles profesionales para cubrir necesidades laborales específicas. Con el tiempo, se han dado cuenta que este sistema de enseñanza técnica abandonó la implementación de competencias profesionales. Ahora, desde el sector productivo, se busca la formación de emprendedores que promuevan dinámicas innovadoras para afrontar las situaciones de crisis y recesión que viven muchos países.

Las empresas apelan a los centros educativos para que implementen programas de estudios que fortalezcan estas actitudes. Tanto las universidades como las escuelas gozan del marco ideal para promover estas actitudes de emprendimiento en los estudiantes y, así, aportar a una formación profesional acorde con las necesidades sociales actuales.

Este reto lanzado por los empresarios ha sido recogido por diversos centros educativos y universidades para plantear dinámicas reales de fortalecimiento del espíritu emprendedor. Un proyecto elaborado en la Universidad de La Rioja, España, propone la importancia de Aprender a emprender. El director de la propuesta, José Eduardo Rodríguez, considera que “se puede enseñar a emprender, y como el deporte, la música y otras disciplinas, conviene hacerlo desde la temprana edad”. Su postura es compartida por muchos educadores quienes afirman que el emprendedor no sólo nace, también se hace.

La actitud de emprendimiento se perfila como un aprendizaje útil para los contextos económicos y sociales en los que se desenvuelve el estudiante. Por ello, los diseños académicos deben integrar el valor de emprender como una trasversal más en la educación. El espíritu innovador debe cultivarse mediante actividades que impulsen competencias de emprendimiento.

Un profesor emprendedor se caracteriza por salir de su zona de comodidad, dejar de lado las seguridades que ofrecen los procesos tradicionales. Emprender desde el aula reclama una renovación de las formas de enseñanza para alentar a los estudiantes a afrontar retos que lo involucren más allá del aula. Rodríguez recalca que “educar desde la óptica del emprendimiento supone pensar en nuevos sujetos de aprendizaje, y nuevas formas de vinculación con el conocimiento”. En definitiva, un llamado para transformar los paradigmas de comodidad establecidos.

Emprender desde el aula sugiere crear nuevos contextos educativos. El diseño de actividades alienta actitudes como un sano inconformismo, la asunción de retos o el trabajo en equipo. El aprendizaje profesional se complementa con la formación humana. Saber afrontar los éxitos y aprovechar el aprendizaje de los fracasos como máxima de valoración.

El Centro Europeo de Empresas e Innovación de Castilla La Mancha ha impulsado una progresión de etapas para capacitar el espíritu de emprendimiento. La sucesión de las etapas estimula aptitudes emprendedoras como alternativa válida a su futuro desarrollo profesional.

De acuerdo a este proyecto, la primera etapa consiste en romper los moldes y alentar a la actitud emprendedora. El fortalecimiento del espíritu emprendedor parte de la superación de los miedos a lo nuevo. Se recomienda que esta etapa sea implementada en las etapas iniciales de la formación.

La segunda etapa acoge la iniciativa emprendedora. La propuesta declara  como “finalidad básica de desarrollar el espíritu emprendedor del alumnado, así como relacionar a éste con la realidad de su entorno socioeconómico y productivo”. Supone la apertura a espacios de interacción externos al aula.


El siguiente paso consolida el equipo emprendedor al “afianzar el espíritu emprendedor con actitudes de creatividad, flexibilidad, iniciativa, trabajo en equipo, confianza en uno mismo y sentido crítico”. El emprendedor asume rasgos de líder grupal y consolida el trabajo en equipo como la muestra palpable del entorno socio laboral que les espera.

La cuarta y última etapa integra la formación profesional y universitaria. En estas etapas, la comunidad educativa participa en la elaboración y posterior gestión de un proyecto empresarial vinculado directamente al proceso de formación que se desarrolla.

El espíritu emprendedor desarrolla, desde los contextos escolares, experiencias que vinculan a entornos profesionales. La educación asume un enfoque de utilidad para generar el sentido de ser empresario que se quiere imprimir al estudiante. La actitud de innovar es consustancial al ser humano.


ESCUELA DE EMPRENDEDORES

América Latina ha impulsado numerosos ejemplos de escuelas de formación vinculadas al entorno profesional. Las escuelas rurales han acogido centros técnicos de enseñanza para capacitar a los estudiantes en las competencias profesionales que les permitan desempeñarse en el mercado laboral.

Un ejemplo de educación integral ha sido recientemente reconocido en Uruguay. El presidente José Mújica alabó la labor que desempeña la Estancia Santa Ana en la diócesis de Melo y Treinta y Tres. Además de reconocerlo como un centro educativo modelo para el país, el mandatario uruguayo destacó la conservación de los valores que este proyecto educativo alienta. “A pocas cuadras de los liceos y las escuelas en las ciudades, hay alumnos que faltan y profesores que no van a trabajar. En campaña (refiriéndose al área rural) no ocurre eso… y eso es cultura” señaló el presidente.

La Iglesia Católica de Uruguay recibió en 2010 la estancia Santa Ana como una herencia. En acuerdo con las autoridades locales y varios padres de familia de la zona, orientaron la estancia como un centro educativo para los jóvenes de la zona. “Había chicos que no querían saber de estudiar y aquí han encontrado un lugar. Además, tienen muy buenas calificaciones", destaca el padre Freddy, vicario pastoral de la Diócesis.

En la actualidad, el centro acoge a 40 estudiantes. En colaboración con la Universidad del trabajo de Uruguay, se propuso un ciclo básico de formación agraria que dotase a los estudiantes de los conocimientos necesarios para poder emprender sus propios proyectos agrícolas. Gracias a esta iniciativa, se logró detener la migración de jóvenes a los centros urbanos, despoblando de juventud el departamento de treinta y Tres. Con cierto humor, Pepe Mújica ironizaba “si no capacitamos a los jóvenes rurales, en la campaña no queda ni un loro”.

La estancia Santa Ana ha ampliado sus actividades con cursos de gastronomía para los adultos. Con estas iniciativas se convierte en un motor del desarrollo de la región, promoviendo alternativas de negocios innovadoras entre la población.


Fuente: Redacción "Diálogo Educativo"
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lunes, 18 de mayo de 2015

Claves para un aprendizaje efectivo



¿Se imagina tener la fórmula para un aprovechamiento académico exitoso? Disponer de los trucos que facilitan el aprendizaje y garantizan un rendimiento destacado en la escuela y la universidad?

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 Una investigación de la Universidad Gabriel René Moreno, dirigido por Wilma Forest y acompañado por Rosario Betancourt y Leticia Ortiz, analiza las claves en el aprendizaje que han permitido el rendimiento favorable en estudiantes universitarios cruceños.

Las estrategias de aprendizaje, a diferencia de las técnicas de estudio, enfatizan el proceso de apropiación del conocimiento. El fortalecimiento de los hábitos adecuados de estudio orientará mejor la experiencia del aprendizaje. El objetivo del estudio no se centra en la calificación obtenida, sino que busca la asimilación del conocimiento con una proyección de utilidad en los contextos laborales, explica Forest.

1.    Autonomía del aprendizaje
El lingüista H. Holec resalta como una actitud fundamental “la capacidad de gestionar el propio aprendizaje”. La actitud activa de cada estudiante en referencia al aprendizaje se convierte en la clave del éxito. Las nuevas concepciones pedagógicas realzan el protagonismo del estudiante en el proceso cognitivo y, por tanto, su compromiso personal adquiere mayor relevancia.

La relación profesor estudiante propone mecanismos más innovadores de interacción. El estudiante supera la figura del “replicador de conocimiento” que identificaba a su maestro con las cualidades de superioridad. Actualmente, el estudiante demuestra una mayor responsabilidad en el proceso de aprendizaje. La voluntad de participar activamente, su anhelo de superación se convierte en el motor de la clase. La autonomía del aprendizaje delega al estudiante la capacidad de organizar su propio aprendizaje. Holec considera que, a diferencia de la autonomía político- social, esta autonomía requiere la intencionalidad consciente del estudiante a través de una disposición analítica permanente.

L. Dickinson destaca la relevancia de la autonomía del aprendizaje en los contextos académicos actuales. Permite un ritmo de aprendizaje más práctico, justifica el autor, adaptado a los tiempos disponibles del estudiante. Por otra parte, cada estudiante generará su estilo propio de aprendizaje, a través de una amplia oferta de métodos.

En definitiva, Dickinson impulsa la necesidad de aprender a aprender que cada uno debe descubrir, una reflexión personal sobre los procesos y estrategias de aprendizaje que mejor se adaptan a cada estudiante.

2.    Motivación permanente
¿Cómo incentivar el interés de un estudiante para que sea más participativo en el aula? Los profesores han experimentado múltiples formas de motivación para alentar a sus estudiantes. Como pedagogos, identifican la relación directa que existe entre motivación y la sensación de confianza y seguridad en uno mismo que provoca.
La psicología educativa moderna considera la motivación como el interés del propio estudiante por lograr la satisfacción en el aprendizaje o en las actividades que le conducen al aprendizaje. Cada estudiante, refuerzan los psicólogos, se motiva por razones diferentes.

Tradicionalmente se ha considerado al profesor como el detonante de la motivación del aula. Para ello, construía sistemas de estimulación del interés mediante refuerzos positivos (premios) y refuerzos negativos (castigos). No se debe perder de vista la participación del docente como agente externo que desencadena la motivación en el estudiante, pero es importante diferenciar este apoyo de la verdadera motivación que nace desde uno mismo.

La labor motivadora del docente se fortalece con tres acciones permanentes: despertar el interés por aprender; alentar el esfuerzo permanente de superación; y encaminar el proceso de aprendizaje hasta alcanzar el objetivo prefijado.

3.    Capacidad de concentración
El científico francés Louis Pasteur plasmaba con claridad la importancia de la concentración: “No nos preocupemos por la concentración – expresaba el químico-, si creamos las condiciones adecuadas, nos interesamos por el tema y usamos buenas estrategias de aprendizaje, la dispersión morirá de anemia y, en su lugar, quedará la concentración sin esfuerzo”.

Esta misma impresión es defendida por Rubenstein, para quien la concentración no es un dilema. Su preocupación se centra en reducir los “los estímulos que entran por los sentidos y nos apartan de la concentración”.

Los estímulos que distraen un proceso de aprendizaje resultan múltiples. La mayoría de estos estímulos son contextuales, y poco podemos hacer para controlarlos: el calor del aula, la iluminación deficiente, distracciones externas. El docente si controla la oportunidad de minimizar las distracciones más desalentadoras del proceso de aprendizaje, aquellas que desmotivan rápidamente a un estudiante.

El vocabulario incomprensible, la dificultad de comprender el texto, la falta de retención lectora o la limitada asimilación del contenido resultan distracciones fatales para el aprendizaje.


4.    Planificación del tiempo de estudio
El estudiante que destaca por su rendimiento académico revela un hábito de organización y planificación. Es capaz de disponer de su tiempo con responsabilidad y logra un equilibrio entre las actividades que desempeña. Destina tiempo para el estudio, para el descanso, la distracción y el reposo. El éxito radica en evitar las intensas jornadas de estudio a última hora, esas jornadas en las que los nervios triunfan sobre el aprendizaje.

Una planificación adecuada permite ahorrar tiempo de estudio, puesto que se dosifica regularmente. La dedicación diaria al estudio garantiza un rendimiento más estable, relegando los atracones previos a las pruebas. Una organización dosificada de tareas establecerá metas graduales que, al obtenerlas, ofrecerá dosis de satisfacción y autoestima por la labor bien hecha. Además, la organización de tiempos contempla espacios para la distracción y la distensión, puesto que combina los estudios con otras actividades fundamentales del crecimiento estudiantil.

Algunas ideas interesantes para promover el hábito de la planificación y organización del tiempo sugieren:
-       Redactar objetivos y metas realizables y realistas. Pequeñas metas permiten alcanzar grandes logros. Las actitudes ambiciosas que quieren alcanzar todo de manera rápidamente son germen de la frustración y el desánimo.
-       Metas flexibles que permitan adaptarse a los imprevistos. El rigor del horario estricto provoca una sensación de castigo y opresión, es decir, desalienta el cumplimiento del mismo.

-       Las actitudes de complacencia y autoengaño son los enemigos principales de la planificación. Respuestas como “luego lo hago” o “está controlado” quebrantan la mejor organización. La presencia por escrito de la planificación supone un compromiso personal trazado previamente.

-       Contemplar en el horario actividades de distensión y distracción. Hay que dejar espacio para todo, no solo planificar el trabajo.

5.    Estrategias de aprendizaje
Finalmente, el aprendizaje requiere de estrategias que permitan asimilar de la forma más dinámica y ágil el conocimiento. Cada estudiante desarrollará una mayor afinidad por las estrategias que se adaptan mejor a su forma de ser y aprender. Tratar de unificar unas estrategias como clave del éxito significaría una limitación en las oportunidades de descubrir estilos y propuesta propios.

La investigación desarrollada por Forest entre los estudiantes universitarios en Santa Cruz, describe algunas estrategias recurrentes en aquellos estudiantes con rendimiento destacado. Muchos estudiantes apelan a técnicas de resumen y síntesis personalizadas como base del aprendizaje. Algunos remarcan los conceptos claves, otros anotan las ideas centrales y aquellos que diseñan sus cuadros sinópticos. Todos crean un sistema que les permita recordar fácilmente el texto base.  

Otra actitud repetida para asentar un aprendizaje sostenido radica en el cuestionamiento de lo aprendido. La superación del aprendizaje memorístico requiere comprender la utilidad real del aprendizaje y aplicarlo en situaciones y contextos laborales.

Esta actitud de aprendizaje provechoso se extiende en las dinámicas de grupo. En este contexto colectivo, el liderazgo del estudiante exitoso provoca la implicación intensa de los integrantes del grupo. Alienta la participación de todos los integrantes y se preocupa por que todos comprendan el temario.


Fuente: Redacción "Diálogo Educativo"
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