Dedicada a los docentes

Revista Digital de la Fundación Casa Editorial Bienaventuranzas, un proyecto de la Conferencia Episcopal de Bolivia.
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jueves, 22 de octubre de 2015

Finlandia le da la vuelta al bullying y estimula la solidaridad en las escuelas



 

Finlandia pone en marcha el programa KIVA para prevenir y neutralizar situaciones de abuso escolar. Consiste en desarrollar actividades de servicio escolar para promover la solidaridad de los estudiantes con los más necesitados


El acoso escolar se ha vuelto una de las principales preocupaciones en la educación moderna. Las manifestaciones de bullying son múltiples entre los jóvenes. Finlandia propone una iniciativa contra el acoso en las aulas que ha desatacado por su gran efectividad.

Finlandia se ha convertido en el referente de educación a nivel mundial. Sus planes de renovación educativa han permitido que encabece las clasificaciones sobre calidad educativa. La buena planificación de políticas educativas ha permitido la integración de todos los actores educativos en un mismo impulso. En este camino, también han surgido etapas difíciles para superar.

El bullying también ha dejado su huella profunda en las escuelas finlandesas. En noviembre de 2007, un joven de 18 años se suicidó en su escuela de Jokela después de asesinar a 8 compañeros. En 2008, otro suceso de similares características se saldó con 10 estudiantes asesinados por su compañero suicida. En menor escala, los casos de acoso escolar también han incidido en el elevado nivel de suicidios juveniles que registra el país, una de las tasas más altas a nivel mundial.


La coordinación de autoridades educativas, centros escolares y padres de familia ha sido fundamental para reducir drásticamente el bullying. El programa KiVa se implementa como una respuesta ante la emergente violencia que se ha identificado en los centros escolares. En los dos primeros años de implementación, los resultados han sido sorprendentes. La profesora de Psicología de la Universidad de Turku, y una de las creadoras del programa KiVa, Christina Salmivalli ratifica el éxito de la iniciativa al destacar que “los casos de acoso escolar desaparecieron en un 79% y se redujeron en el 18% de las escuelas”.

El plan para prevenir y neutralizar las situaciones de abuso escolar y bullying (extendiéndose también al ciberbullying) surge como un programa de servicio social de la Universidad de Turku. El nombre de KiVa surge del diminutivo Kiusaamista Vasttan que se traduce como “contra el acoso escolar”.

De acuerdo al reporte ofrecido por Salmivalli, el 90% de los colegios de educación básica ya han implementado el programa. Más de 30.000 estudiantes entre 7 y 15 años han formado parte del proyecto junto al acompañamiento de sus docentes. Paralelamente a la reducción del acoso escolar, KiVa ha demostrado que “aumenta el bienestar escolar y la motivación por estudiar, al mismo tiempo que disminuye la angustia y la depresión” se felicita la profesora de Turku.

TODOS SOMOS RESPONSABLES



El éxito del programa KiVa, a diferencia de otros planes de prevención, se centra en la participación activa de la comunidad escolar (estudiantes, docentes y familia).
Una parte del programa consiste en aprender a reconocer las formas de acoso. Estas “clases” didácticas se imparten en tres momentos del ciclo escolar (7, 10 y 13 años). El programa cuenta con múltiples materiales de apoyo que alientan la reflexión y el debate entre los estudiantes. Las prácticas también incluyen ejercicios grupales que alientan los valores de la convivencia.

A través de este aprendizaje programado, la comunidad escolar toma conciencia de la importancia que cada uno desempeña en los casos de abuso escolar. Se enfatiza la participación que todos los estudiantes tienen frente a un caso de bullying. La tradicional visión de acosador y víctima es insuficiente para explicar el verdadero contexto del acoso escolar. Los estudiantes que observan o conocen las situaciones de violencia en los centros escolares están llamados a actuar y denunciar el hecho. Su indiferencia los convierte en actores responsables.


Se intenta, en resumen, cambiar las normas que rigen en el grupo. Los testigos pasan a ser considerados como involucrados. Y en este nuevo estado, deben decidir su participación deteniendo el abuso o permitiendo (riendo en muchos casos) el mismo. Al ampliar el concepto de participación y responsabilidad, la mayoría de los estudiantes observa de manera distinta el bullying, asumiendo actitudes de defensa y sensibilización.

Otro de los ejes de trabajo se centra en la actitud de los docentes. Cada centro educativo nombra un equipo de profesores que atienden e investigan los casos de acoso. Todos los docentes son observantes activos de las situaciones que acontezcan en el colegio. Cuando se identifica un caso de bullying, los docentes responsables se entrevistan con los estudiantes acosadores y con las víctimas. También pueden convocar a otros estudiantes para obtener mayor información del hecho. Tras un análisis de la situación, proceden a reunirse con los padres de los estudiantes implicados. Este sistema de trabajo involucra a todos en la búsqueda de soluciones a los casos de acoso escolar. 

Uno de los investigadores del programa KiVa explica la responsabilidad de los docentes: “primero actúan como filtro, para reconocer si es un acoso sistemático o algo puntual. Después se reúnen con la víctima para dale apoyo, ayudarla y tranquilizarla. También hablan con los acosadores para que sean conscientes de sus acciones y las cambien”. 


Los creadores de KiVa, investigadores de la Universidad de Turku, han consolidado un equipo de apoyo a todos los centros educativos para adecuar los programas a las realidades propias. Este equipo también registra estadísticamente los casos para validar el éxito del programa.

Durante la implementación del programa KiVa en los diversos colegios han surgido complicaciones que obligan a ajustar el mecanismo de acción. Fruto de estos ajustes, se han incluido los buzones anónimos y los correos electrónicos para que los estudiantes más temerosos puedan también manifestar sus inquietudes o realizar sus consultas.


La experiencia ha sido replicada en otros países debido a los resultados obtenidos. Holanda, Reino Unido, Francia, Italia, España y Estados Unidos, entre otros más de 10 países, han adecuado el programa a sus políticas educativas. Los resultados oficiales resaltan una reducción entre el 30 % y el 50 % en los casos de acoso escolar.

Fuente: Redacción "Diálogo Educativo"

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lunes, 6 de abril de 2015

El plan del Vaticano contra el cyberbullying

La Iglesia Católica advierte del incremento del bullying en las redes sociales. Las víctimas del acoso escolar sufren depresiones y frustraciones que se prolongan en el tiempo.  

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El Vaticano ha lanzado una campaña para promocionar y proteger los derechos de los niños en las redes sociales. Con motivo del 25 aniversario de la convención internacional sobre derechos del niño, las autoridades eclesiales han manifestado su preocupación por el incremento del cyberbulling entre los niños y jóvenes.
La campaña “Stop a las amenazas en internet” cuenta con el impulso de Pontificio Consejo Justicia y Paz. De acuerdo al presidente de dicho consejo, el cardenal Peter Turkson, se busca hacer de internet un lugar más seguro para los menores. Diversas instituciones católicas y educativas se han sumado a esta iniciativa para proteger el entorno de los niños y jóvenes.
Los estudios e investigaciones realizados en Europa y Latinoamérica revelan que casi un 20% de los estudiantes ha sido víctima del acoso escolar de manera sistemática a través de internet. Más preocupante resulta la docena de suicidios          que se han producido en Inglaterra producto del acoso. Los menores, acorralados por el miedo y la impotencia, optaron por el suicidio como la forma de frenar las amenazas permanentes.
Preocupado por estos datos, el Vaticano ha impulsado la campaña “stop a las amenazas en internet” con la intención de llamar la atención sobre este creciente peligro. El cardenal Turkson recupera el mensaje del Papa Francisco en el cual invita a la Iglesia para acercarse a las periferias y lo aplica al mundo digital. Para el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, acceder a los gettos de agresión escolar y combatir el ciberbullying también es parte de la misión de la Iglesia.
Flaminia Giovanelli, subsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz caracteriza el cyberbullying “por el acoso verbal o psicológico por parte de un individuo o grupo contra otros”. Estas actitudes se manifiesta de múltiples maneras: burlas, insultos, amenazas, chismes y amenazas. Destaca que las nuevas tecnologías “con la facilidad de acceso desde un teléfono móvil, generan nuevas oportunidades y vías para abusar de las víctimas”.
Las instituciones impulsoras de la campaña resaltan enfáticamente que internet no es el problema. Tanto los investigadores del bullying como los educadores concuerdan en destacar la pérdida del respeto al ser humano como la base del problema. Internet simplemente proyecta nuevos escenarios de interacción y, por tanto, nuevas oportunidades para amenazar.
Giovanelli considera que la principal respuesta de la Iglesia se centra en “dar a informar y conocer lo que está sucediendo, dar a conocer los instrumentos jurídicos que ayudarán a las víctimas”.  La campaña “Stop a las amenazas en internet” busca la colaboración de padres de familia como los aliados esenciales para detectar y combatir las situaciones de acoso. La Iglesia debe esforzarse en “una formación adecuada para todo el entorno educativa, puesto que la familia es todo en estos casos”, resalta Giovanelli.
Una de las causas de que los adolescentes estén de manera continua conectados a Internet es que los padres no tienen tiempo suficiente para pasar con ellos. Los expertos abogan por mantener un ámbito de relación familiar sólido, en el cual las relaciones directas fortalezcan la estima de los jóvenes. De esta manera, internet no se presenta como una vía de escape ante la ausencia de afecto o comunicación que perciben dentro de la familia.

La atención de padres y profesores es fundamental para detectar y frenar los casos de acoso que se producen en los entornos escolares. Todos deben prestar atención a estos casos puesto que para combatir el bullying se considera  necesario crear un espacio sin víctimas ni cómplices.
Una víctima del cyberbullyng apadrina la campaña. La experiencia de Laetitia Chanut ha servido para ilustrar el rostro de las víctimas. "Me considero una ex-víctima. Ahora veo las cosas de una manera distinta. He madurado y evolucionado. Es una experiencia que todavía siento, pero de la que he aprendido a ver el lado positivo gracias a asociaciones como esta”, reflexiona Chanut.
Los efectos del bullying perduran en el tiempo, remarcan los psicólogos. Giovanelli reconoce que los cuadros depresivos derivados del acoso escolar se convierten en un autopista hacia el suicidio. El presidente de la Asociación METER, P. Fortunato Di Noto, alerta sobre la vinculación entre el acoso y el suicidio. “Lo que hacemos en el mundo virtual es real” manifiesta, “tiene consecuencias reales en la vida de las personas”.
Revertir el daño moral que padece una víctima es una labor constante de apoyo hasta reponer plenamente la estima propia. La situación se puede ver agravada cuando el acoso se convierte en “una intimidación permanente que a veces incluye provocaciones sexuales”, destaca Laetitia Chanut.

“Stop a las amenazas en internet” alienta a la formación educativa preventiva como la mejor medida que docentes y padres de familia pueden asumir en contra el cyberbulling. Junto a la prevención, el Vaticano insiste en recuperar el respeto por el ser humano como otro método para combatir el bullying. Una amenaza que debemos afrontar unidos.

Fuente: Redacción "Diálogo Educativo"
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